La biomasa de los residuos agrícolas para lograr energía


Publicado el 1 de febrero de 2011

Un grupo de ingenieros de la Universidad de Almería, con Ángel Jesús Callejón Ferre a la cabeza, ha comprobado que la biomasa generada a partir de los residuos del cultivo de ocho hortalizas en los invernaderos de Almería proporcionaría un millón de megavatios hora anuales, es decir, daría energía, durante un año, a 120.000 hogares. De hecho, según ha comentado el investigador principal, «en este sector hay un recurso, los residuos, que no queremos que se desperdicie. Por eso nos planteamos la pregunta ¿si me llevo una hectárea de residuos de calabacín, por ejemplo, cuánta energía me va a dar? La realidad es que no todos los laboratorios, compañías o centros de investigación de cualquier parte del planeta tienen financiación suficiente para calcular el poder calorífico de su biomasa. Por eso, como complemento de la investigación, decidimos hacer modelos matemáticos de predicción fiables que ayuden a otros investigadores que trabajen con igual biomasa».

Igualmente, Ángel Jesús Callejón ha explicado que «desde la UAL hemos analizado, experimentado y verificado, siguiendo protocolos internacionales, los datos reales de la capacidad calorífica de calabacín, tomate, berenjena, judía, sandía, melón, pepino y pimiento, que representan casi el 100 por cien del cultivo en invernaderos de Almería».

Modo actuación

De esta forma, y con la ayuda del laboratorio de biocombustibles de la Escuela Superior de Ingenieros de la Universidad de Sevilla, se han construido 20 ecuaciones de predicción comunes a las 8 especies estudiadas. Dichas ecuaciones van de 1 a 6 variables, lo que permitirán hacer aproximaciones más o menos precisas en función de las variables utilizadas en cada ecuación. Y es que «cuantas más variables se incluyan, menos margen de error, claro. Pero en todos los casos son modelos muy precisos», según ha garantizado el investigador principal.

Por otro lado, con el análisis, los científicos concluyen que, de todas las hortalizas analizadas, «la judía es la que más energía produce por kilo, mientras que el tomate (la más cultivada) es la más difícil de utilizar por su alto contenido en cloro. Esto podría solucionarse haciendo mezclas de residuos de distintos cultivos pero eso exige más estudios e investigaciones».

Finalmente, Callejón Ferre explica que «nosotros hemos ofrecidos los datos y el potencial. Y es que si no tienen datos no se pueden tomar decisiones. Después tendrán que ser las empresas energéticas las que valoren su es viable su uso o no». De hecho, ya hay algunas empresas que han mostrado interés en el estudio de estos investigadores.